FÚTBOL & DISEÑO

3 de los 16 recintos deportivos donde se jugará el Mundial FIFA 2026 están en México y tienen un nuevo rostro.

Se trata en el caso de nuestro país, no sólo de los estados sede en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sino lo que dejó en los centros de entrenamiento para el desarrollo y entrenamiento de los jugadores.

Un caso es el renovado centro de entrenamiento de la selección nacional en México, considerado uno de los 3 mejores en América Latina y entre las 10 ó 15 en el ranking mundial.

 

Para Gensler, a cargo del diseño, el impacto de la transformación integral del recinto, adquirido a finales de los años 90 y cuyo proceso tomó 5 años, se enfocó en el futuro de la infraestructura futbolística.

El Centro de Alto Rendimiento (CAR) ubicado en Tlalpan, sede y hogar de las selecciones nacionales pasó por un proceso donde se involucraron mandos medios, cuerpo técnico, jugadores y jugadoras, mismo que fue más allá de su modernización.

 

En el proyecto la Federación Mexicana de Fútbol replanteó mediante el diseño arquitectónico la optimización de los procesos y creación de un entorno enfocado en el sostenimineto físico y emocional de los atletas.

“Detectamos ineficiencias en los recorridos y una fragmentación operativa importante. Existía una mezcla innecesaria entre espacios públicos y privados, además de funciones dispersas”, destaca Omar Quesada, líder regional de Sports LATAM en la firma de arquitectura.

 

A partir del análisis se gestó el concepto de un edificio central o medular, estratégicamente ubicado entre las canchas principales.

Es un edificio, tipo columna vertebral funcional del ecosistema, que concentra funciones activas del jugador como vestidores, gimnasio, fisioterapia y ciencias del deporte.

En este sentido, Luis Palma, vicepresidente de operaciones de la Federación reconoce que las instalaciones son clave para la concentración, tema importante en el alto rendimiento.
“De cara a una Copa Mundial, los jugadores pueden pasar 50 días concentrados. El entorno debe acompañar ese proceso, no sólo desde lo físico, sino también desde lo emocional”, explica.

 

Además, destaca cómo al entrenamiento se unen elementos como la nutrición personalizada, psicología deportiva, recuperación avanzada y preparación física especializada.
“Hace 13 años, la selección viajaba con alrededor de 50 personas, hoy ese número supera los 80”, dice al detallar la sofisticación del proceso.

El diseño incorporó espacios públicos para dar cabida a la prensa, eventos, familiares y patrocinadores, mientras que los privados pasivos incorporaron hospedaje, descanso y alimentación donde se habilitaron gimnasio, vestidores, fisioterapia, hidroterapia, canchas y ciencias del deporte.

 

Se trata de una infraestructura medular que organiza la transición y articula la experiencia diaria del atleta, a través de instalaciones como la hidroterapia con distintas temperaturas, áreas de sauna, crioterapia, tecnología avanzada en fisioterapia y espacios diseñados para jugadores activos y los que están en rehabilitación.

El plan maestro considera un pabellón con 12 columnas, como referencia del jugador número 12, que es la afición.